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Posts Tagged ‘genocidio franquista’

En el caso argentino denunciado por las Abuelas de Plaza de Mayo se trató de una instrucción secreta de la cúpula militar de aquel País.
En el caso español, en cambio, como en el caso australiano de las “generaciones robadas”, o desapariciones forzadas de niños aborígenes entre 1910 y 1970, se trató de toda una legislación publicada en el Boletín del Estado la que articuló el sistema de desaparición de miles de niños, y selló su destino bajo falsos pretextos.
Ese fue el caso de la “Ley de 4 de Diciembre de 1941 sobre inscripción de niños repatriados y abandonados”, (BOE n. 350 de 16/12/1941, pág. 9819-9820), que habría de suponer la pieza de cierre del sistema de desaparición previamente iniciado por Orden de 30 de marzo de 1940 dictando normas sobre la permanencia en las prisiones de los hijos de las reclusas (BOE n. 97 de 6/4/1940, pág. 2354) y Decreto de 23 de noviembre de 1940 sobre protección a huérfanos de la revolución y de la guerra (BOE n. 336 de 1/12/1940, pág. 8253- 8255).
La ley franquista de 4 de diciembre es de una crueldad y una hipocresía verdaderamente siniestra propia de otras actuaciones de esos responsables para encubrir sus actos, en un día como hoy de hace 70 años el régimen franquista selló el sistema de cambio de apellidos de miles de niños robados a sus madres – detenidas masiva y sistemáticamente ilegalmente y sin otro “cargo penal” que su parentesco familiar – en los “Conventos-Prisión”, en muchos casos arrebatados de sus brazos inertes, golpeadas hasta la inconsciencia para poder arrancarselos de sus brazos, como muchos testimonios recogen y entregados a “piadosas monjitas-guardianas” sin que se volviera a saber de ellos.
Pero también selló el destino de los cientos de niños robados en los paritorios a los familiares de guerrilleros antifranquistas, como en el caso de Emilia Girón y otros, o los cientos de niños de las colonias infantiles de Victoria Kent, secuestrados por toda Europa y América por encargo directo del Gobierno de Franco.
“La resolución del Consejo de Europa de 17 de marzo de 2006 condenó todo ello sin paliativos pero hasta la fecha el Gobierno de España no ha reconocido nada ni ha emprendido ni una sola medida para buscar a esos niños, a diferencia del australiano cuyo Primer Ministro Kevin Rudd pidió perdón a todas esas familias en un acto solemne en el parlamento de aquel país.
Dicha importante resolución internacional de Condena del “Balance de Crímenes” de Franco y  de la que se ha hablado más fuera de España que dentro era taxativa en sus más de 100 puntos:
“72. Los “niños perdidos” son también parte de las víctimas del franquismo se trata de hijos de presas cuyos apellidos fueron modificados para permitir su adopción por familias adictas al régimen. (…).
73. Varios miles de hijos de obreros fueron también enviados a instituciones del Estado porque el régimen consideraba su familia republicana como “inadecuada” para su formación.
74. Niños refugiados fueron también secuestrados en Francia por el servicio exterior de “repatriación” del régimen y situados posteriormente en instituciones franquistas del Estado.
75. El Régimen franquista invocaba la “protección de menores”, pero la idea que aplicaba de esta protección no se distinguía de un régimen punitivo. Los niños debían expiar activamente los “pecados de su padre” y se les repetía que ellos también eran irrecuperables. Frecuentemente, eran separados de las demás categorías de niños internados en las instituciones del Estado y sometidos a malos tratos físicos y psicológicos.[1]
Esos eran los niños perdidos “abandonados” o “repatriados” de la ley de 4 de Diciembre de 1941 de la que hoy se cumplen 70 años, y que había que inscribir en los registros bajo un nombre falso y entregárselos a las “familias adecuadas”, señala Rodríguez Arias.
Todo ello resulta mucho más chocante todavía, cuando tan solo 3 días después de un día como hoy de hace 70 años, el 7 de Diciembre de 1941, Hitler dictaba la Conocida orden de desapariciones forzadas “Noche y Niebla”, para que las SS hiciesen desaparecer “en la noche y la niebla” a toda persona sospechosa de colaborar con la resistencia en el este de Europa, cuando no existiese la certeza de quede ser sometidos a un Consejo de Guerra iban a poder ser condenados a muerte. Y ese mismo Decreto nazi, del que en sólo tres días cumpliremos el 70 aniversario también, sí que fue enjuiciado en Nuremberg, condenándose al Mariscal Keitel por ello.
En España se nos ha pretendido decir que los crímenes de nuestra dictadura están fuera del alcance temporal de la jurisprudencia de Nuremberg, con solo tres días de diferencia. Es inaceptable jurídica y democráticamente.
En España, el circulo de la desaparición se cerraría con esta ley de 4 de Diciembre de 1941, que es necesario que sea recordada hoy, porque además una vez creados los mecanismos de la impunidad, inicialmente con fines de persecución de los vencidos, continuaría posteriormente con fines cambiados, igualmente espureos, de “tráfico o compra-venta de personas”; en uno y otro caso, incontestablemente, “crímenes contra la humanidad” imprescriptibles e inamnistiables, en tanto que unas y otras son conductas sistemáticas llevadas a cabo bajo la promoción y la aquiescencia de la dictadura. No existen distinción entre unos y otros, ni niños robados A y niños robados B, unos y otros, y sus familias que continúan esperando que nuestro país cumpla sus deberes internacionales y los busque a todos, son víctimas de “crímenes contra la humanidad”.
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“Ya no podrás conocer a Papa, falleció el 24, pero Mama te seguirá buscando el resto de su vida…. Naciste el 17 de octubre de 1970 en Sevilla.”
Mensaje de Inmaculada B. D. el pasado 28 de octubre de 2011, en el grupo español “NIÑOS ROBADOS @”.

“La madre de Ernestina y Erlinda Serrano Cruz falleció con la esperanza de que sus hijas estuvieran con vida y de que algún día su familia se pudiera reunir nuevamente; murió sin que el Estado hubiera determinado lo sucedido a sus dos hijas y establecido su paradero. La imposibilidad de averiguar el destino de sus hijas y la constante sensación de poder encontrarlas con vida le provocó un sentimiento de culpabilidad e impotencia. La frustración de no contar con la ayuda y colaboración de las autoridades estatales para determinar lo sucedido con Ernestina y Erlinda y, en su caso, castigar a los responsables, así como determinar el paradero de aquellas y lograr el reencuentro familiar, ha provocado graves afectaciones en la integridad física y psicológica de los familiares”.
Serrano Cruz contra el Salvador, Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, 21 de marzo de 2005, párr. 114.

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Ambas citas forman parte de los múltiples materiales jurídicos y testimonios presentados en la Acción Urgente ante el Relator Especial ONU para la Prevención de la Tortura y los Tratos Inhumanos, Crueles y Degradantes, para pedir su intervención en el caso de los desaparecidos del franquismo. (Las víctimas del franquismo llevan su causa a Naciones Unidas reclamando una “acción urgente, http://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/2011-11-02/las-victimas-del-franquismo-llevan-su-causa-a-la-onu/2011110220185600364.html).

Testimonios que ilustran una auténtica historia de horror todavía en desarrollo delante de nuestros ojos. Toda una auténtica “memoria histórica B”, o la verdadera “memoria histórica A”, la real y monstruosa en todo su significado y consecuencias; la que aún no ha sido contada a la ciudadanía española.

Es la historia de un grupo de Gobernantes que podían y debían cumplir y hacer cumplir los derechos fundamentales de los ciudadanos de este país. Tal y como habían jurado.

La historia de cómo unos personajes llamados Zapatero, Rubalcaba, De la Vega, les robaron sus derechos humanos más esenciales a miles de familiares de los desaparecidos. Derechos a los que esos personajes no tenían derecho ni de toser. Derechos que no emanaban ni eran una graciosa concesión de este también gracioso Gobierno al parecer, no, sino que eran derechos fruto de un Convenio Europeo de de Derechos Humanos de hace ya más de 60 años. Un Convenio cuya única, automática, obligación legal de este poder ejecutivo era darle cumplimiento. Sin ponerle, ni quitarle, una coma.

Cumplirlos y hacerlos cumplir. Articular su cumplimiento correcto y efectivo. Nada más. El Convenio Europeo de Derechos Humanos no era de zapatero ni de Rubalcaba ni del resto de miembros del Consejo de Ministros, y sólo era necesario, en realidad, que no impidieran que ese Convenio y todos sus derechos llegase a las víctimas.

No “falsificar” esos derechos, que es lo que han hecho, ni sustituirlos por otros “derechos” alucionógenos, imaginados por esa “panda”– el inexistente “derecho a tener que ir de fosa en fosa buscando a tus muertos”, el inexistente “derecho a buscarte abogados, detectives y hasta análisis genéticos para buscar al hermano y tener que entrevistarte con monjitas-monstruo a las que abofetearías por participar en la desaparición de tu hermano para sacar unas buenas miles de pesetas piadosas de la época…”–.

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Y ello, absurdamente, cuando resulta que el Convenio Europeo sí que reconocía los auténticos derechos de los familiares de desaparecidos, los de verdad, y se los reconocía además, mucho antes de que Zapatero alcanzase el Gobierno, a todo ciudadano, en cualquier lugar de Europa, bajo cualquier Gobierno: el “derecho a una investigación, oficial, efectiva e independiente por parte del Estado, ipso facto, en cuanto se comunique a las autoridades la existencia de la desaparición”. El “derecho a la protección por parte del Estado de la vida familiar”. El “derecho a un recurso efectivo, real, fundamentado en la previa actividad probatoria de fruto de la investigación diligente del Estado” aludida. El derecho, muy especialmente – casi lo más grave de todo – “a no ser sometido a ninguna forma de trato inhumano, cruel o degradante” por parte del Estado, ni por acción ni por omisión, ni nada de nada de nada.

Argentina lo hizo hace ya más de 25 años mientras por aquí andamos así, Guatemala, Salvador, Honduras vinieron detrás: una Base Nacional de Datos Genéticos, pública y con todas las garantías, una Comisión Nacional de Búsqueda de Desaparecidos, una fiscalía especializada, unidades de policía judicial que busquen a los desaparecidos…y los familiares y asociaciones, Abuelas de mayo, Nietos, Madres, directamente aludidas en las leyes como parte del órgano colegial, participando democráticamente y con las garantías debidas ejerciendo un control democrático ciudadano, en las comisiones y organismos de investigación oficial….no abandonados a su suerte, de fosa en fosa.

Imagínense como cambia el “cuento”.

Y digo “cuento”, nunca mejor dicho, porque un auténtico “cuento”, una de las mayores y más canallas mentiras de lo que llevamos de democracia es lo que han protagonizado tales protagonistas y otros ayudantes secundarios de la impunidad al querer engañar a un país entero con algo falso de toda falsedad, e insostenible desde cualquier punto de vista de Pirineos para arriba. Porque esas “autoridades” llevan 8 años tratando de sostener, con toda su artillería mediática, por tierra, mar y aire, que a los desaparecidos los tienen que buscar sus familias y las asociaciones de víctimas.

Y eso no es verdad. Ni nunca lo será.

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Y lo indigno de que hayamos tenido semejante Gobierno que en vez de formar e informar a los ciudadanos sobre el alcance y el contenido de los derechos humanos, como específica forma de prevención y garantía de no repetición, se ha dedicado a tratar de sacar provecho mediático de ese mismo desconocimiento sobre el contenido esencial de derechos humanos del que es co-responsable…no se hacen a la idea como se ve desde mi punto de vista técnico, con el conocimiento de las obligaciones y responsabilidades de mínimos que un Estado tiene en materia de promover los derechos humanos, cuando informar verazmente de ellos y educar a la ciudadanía en una cultura de los derechos humanos es lo primero de lo primero…

Y, no me cabe la menor duda, antes o después la pura y simple verdad saldrá a la luz o cuando les termine dando la real gana, Rubalcaba y compañía lo terminarán admitiendo: a los desaparecidos los tiene que buscar el Estado y lo que esos “gobernantes” han estado haciendo encaramados al vértice del aparato del Estado es simplemente, inhumano. Y recalco lo de inhumano, que es el motivo último por el que no me resulta éticamente posible en conciencia votar a Rubalcaba. Inhumano, no sólo canallesco, que también, en cuanto a la parte del engaño intencionado el dar “gato por liebre” respecto el robo de los legítimos derechos humanos de todos esos miles de personas.

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Y digo exactamente “inhumano” porque resulta que no emprender una “investigación oficial efectiva e independiente” además de ser una flagrante violación de las obligaciones del Estado es, ante todo, someter al entorno familiar a un sufrimiento mental y una angustia – derivada de la incertidumbre y el desconocimiento de la verdad de lo acaecido con su ser querido – constitutiva de “trato inhumano” conforme el artículo 3 del Convenio Europeo; sufrimiento éste reconocido como diferenciable, adicional, fruto de la prolongación de la situación de desaparición tolerada por las autoridades, respecto del propio sufrimiento “inevitable” a la propia ejecución del ser querido.

Y eso tampoco es de antes de ayer, no.

Lo dijo ya el Comité Internacional de Derechos Humanos en el caso Quinteros Almeyda. En 1983. En un caso de niños perdidos en Argentina precisamente, que lo cambió todo en aquel país. Lo recogió después la Corte Interamericana de Derechos Humanos desde el caso Bámaca Velasquez contra Guatemala, lo recogió el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en el caso Kurt contra Turquía, y desde allí todo lo demás, Serrano Cruz, Molina Theissen, Tas, Timurtas, y más todavía, en una misma línea, férrea, de los organismos de derechos humanos a ambas orillas hermanas de nuestro Atlántico.

Y, por supuesto, Srebrenica, que, literalmente, marcó un espaldarazo internacional a muchas más cosas todavía en relación a las familias de esos desaparecidos cuyas autoridades no querían buscar además de la propia cuestión del trato inhumano.

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Y en la que acaso sea una de las formulaciones más sencillas y accesibles de entender a los fines expositivos de un artículo divulgativo como este, en la condena a Rusia por “trato inhumano” a los familiares de los desaparecidos en el caso Luluyev se podía leer:

“La Corte reitera que la cuestión de cuando un familiar puede demandar ser víctima de un tratamiento contrario al artículo 3 dependerá de la concurrencia de factores especiales que dan al sufrimiento del recurrente una dimensión y carácter distinto de la desazón emocional que puede ser entendido como inevitablemente causado a los a los parientes de una víctima de una violación grave de los derechos humanos. Los elementos relevantes incluirán la proximidad de la relación familiar – habrá de darse un peso cierto al vínculo paterno-filial en dicho contexto – las particulares circunstancias de la relación, la medida en la que el miembro de la familia presenció los hechos, la implicación del miembro de la familia en el intento de obtener información sobre la persona desaparecida y la forma en la que las autoridades respondieron a tales investigaciones (…) Más allá de ello la Corte quiere enfatizar que la esencia de una tal violación no reside principalmente en el hecho de la “desaparición” del miembro de familia sino más bien concierne a la reacción y actitud de las autoridades ante la situación cuando es suscitada su atención sobre ello.

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Ello mientras que en el caso de Chipre contra Turquía se pasaría a anteponer, específicamente, el especial valor de la propia circunstancia del “contexto generalizado de las desapariciones”, en medio de una situación vivida como de auténtico terror social:

“debe tomarse en consideración que las operaciones militares resultaron en una considerable pérdida de vidas con arrestos a gran escala, detenciones y desapariciones forzadas de sus familiares. La vivencia del conjunto de toda esa situación permanece viva en la mente de los familiares de todas esas personas de cuyo paradero jamás han respondido las autoridades. En ellos permanece la agonía de no saber si los miembros de sus familias fueron asesinados en el conflicto o continúan todavía bajo alguna forma de detención o, en el caso de que hubiesen sido detenidos, fueron detenidos hasta su muerte (…). La facilitación de todo ese tipo de información es la responsabilidad de las autoridades del Estado denunciado. Esa responsabilidad no ha sido cumplida. Para la Corte ese silencio de las autoridades a la vista de todos los esfuerzos de los familiares de los desaparecidos alcanza un nivel de gravedad que sólo puede ser categorizado como “trato inhumano, cruel o degradante” en el sentido del articulo 3. Por todas esas razones expuestas la Corte concluye que durante todo ese periodo de tiempo examinado ha existido una violación continuada del artículo 3 de la Convención respecto los familiares de los desaparecidos griego-chipriotas”.

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Y, como si no fuese suficientemente firme tras dos décadas de consolidcación jurisprudencial de forma unánime, todavía vendría un ulterior reforzamiento porparte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha ido sin cesar en reforzar todo ello todavía más, a la luz de avalancha de casos de las fosas chechenas que, finalmente, llegaron al Tribunal Europeo en 2008 y 2009.

De modo que en Lyanova y Aliyeva contra Rusia, la familia sufrió en el desconocimiento de la suerte paradero del desaparecido debido a la ausencia de una investigación oficial y efectiva, durante más de 8 años. Y Rusia fue condenada por violar el artículo 3 del Convenio Europeo, prohibición de toda forma de trato inhumano cruel o degradante, respecto de los familiares.

Y en Akhmadova y Akhmadov contra Rusia, la familia sufrió en el desconocimiento de la suerte del desaparecido debido a la ausencia de una investigación oficial y efectiva, durante más de 5 años. Y Rusia fue condenada por violar el artículo 3 del Convenio Europeo, prohibición de toda forma de trato inhumano cruel o degradante, respecto de los familiares.

Y en Takhayeva y otros contra Rusia, la familia sufrió en el desconocimiento de la suerte del desaparecido debido a la ausencia de una investigación oficial y efectiva, durante más de 4 años. Y Rusia fue condenada también por violar el artículo 3 del Convenio Europeo, prohibición de toda forma de trato inhumano cruel o degradante, respecto de los familiares.

Cifras de años de duración de la desaparición todas ellas, 4, 5, 8 años…que no tienen parangón con el completo abandono de los deberes de “investigación oficial efectiva e independiente” por parte de las autoridades españolas durante décadas para que venga ahora el Gobierno Zapatero con cuatro chascarrillos copiados de una orden de Franco de primero de mayo de 1940 sobre exhumaciones, y de espaldas a todo el derecho internacional y los ponga en una “ley”… no hombre, no.

Por todo ello, por lo extraordinariamente claro y grave que es todo esto, sé que ni vencerán, ni convencerán.

Y sé que por más que huyan hacia delante y vayan echándose sobre su conciencia la muerte de más gente que morirá sin poder saber donde están sus niños perdidos, algún día no tendrán más margen de huida y les tocará, de todas formas, reconocer eso mismo que, erre que erre, llevan ya 8 años de Gobierno negándose a reconocer – y que Rubalcaba en particular lleva ya varios meses negándose a rectificar también –.

Reconocer que a los desaparecidos los tenía que haber buscado el Estado, pedir perdón a las víctimas con la cara colorada, y todo el lote que es lo que les tocará de todas formas. Pero muy tarde ya para parte de toda esa gente que, ahora mismo, sufre de forma inhumana.

Soy socialista desde que comencé a tomar conciencia política, pero yo no puedo votar a quienes no sólo someten a “trato inhumano cruel y degradante” a todas esas miles de personas sino que, todavía, ni siquiera son capaces de rectificar. Porque – que nadie se confunda –, quienes tampoco son capaces de rectificar ni siquiera ahora vuelven a demostrar, por si no había quedado suficientemente claro, que incluso ahora siguen anteponiendo otros cálculos políticos a un sufrimiento que es urgente y prioritario atajar para ayer, desde ya.

Y por eso antepongo esta objeción de conciencia a votar a Rubalcaba – como no votaré a ninguna otra opción que no se comprometa con estos derechos humanos y con hacer cesar inmediatamente esa urgente situación – porque aquí estamos hablando de “trato inhumano cruel y degradante” de miles de seres humanos. “Trato inhumano cruel y degradante”, los organismos de derechos humanos lo dejan muy claro. Y “trato inhumano, cruel y degradante” de miles de familias.

Y eso es algo tan grave que no debería ni hacer falta aportar ni argumentar nada más.

Alfredo Pérez Rubalcaba mismo debería ser el primer socialista que saliese, mañana mismo, y en su calidad de candidato a dar la cara y rectificar toda esta locura envenenada que continua atenazando sin compasión a todas esas familias.

Y de no ser así, mañana mismo debería alzarse la voz de más compañeros comprometidos con los derechos humanos, dando la cara de verdad no solo en las conversaciones de café, que reclamasen el cese de toda esa situación y el normal cumplimiento, y de una vez, de los derechos que el Convenio Europeo de Derechos Humanos regateados hasta ahora a todas esas familias.

Qué menos que eso.

Y ya sé que debo ser poco menos que un irresponsable, un “pepero” y no sé cuantas cosas más que va y se le ocurre insistir en reclamar en primer lugar y por delante de cualquier otra cosa que se rectifique de forma seria, ya, respecto de tales violaciones que son muy graves, muy concretas, y que afectan a derechos humanos nucleares de muchas personas.

Menos mal sí, que, efectivamente, no tengo nada que pensar ante semejante situación atroz.

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Miguel Ángel Rodríguez Arias.

Según parece lo de ahora con el 20 N es  poco menos que cuando las huestes de Cartago se acercaban, implacables, a las murallas de las atemorizadas ciudades romanas: “Aníbal ad portas”, “Aníbal está a las puertas”…

O así se pretende.

Toca que todos lo olvidemos todo y dejemos de lado todo, nada importa: “Rubalcaba Presidente!” “Rubalcaba Presidente… que viene Rajoy”… colofón habitual, y cierre precipitado, a cualquier conversación crítica sobre las graves violaciones de derechos humanos que  el Gobierno socialista ha cometido con las víctimas del genocidio franquista y que no se le ve ni intención de rectificar.

Todos tenemos que ayudar a que Rubalcaba y los suyos conserven sus menguantes sillas – y los sueldazos y prebendas que van con ellas –…digo, todos tenemos que ayudar a defender las mismísimas murallas del progreso y de esa democracia, de la buena ,de la que Zapatero, Rubalcaba y los suyos han tenido a bien servirnos unas cuantas raciones, ya se sabe:, “¡Rajoy ad portas!, ¡Rubalcaba Presidente!”.

No hay tiempo para debates sobre que es lo que hemos hecho en materia de derechos humanos con las víctimas del franquismo – o sobre como hemos cercenado brutalmente el principio de justicia universal, con los métodos expeditivos y opacidad habituales de los últimos tiempos – .

¡Ahora no toca debatir esas cosas!. Bueno antes tampoco tocaba.

Ni se nos dejó debatir ni la ley de la memoria ni la reforma express y de tapadillo de la justicia universal, la reforma constitucional de nuestro Estado Social… Pero, bueno, ya tocará, esta hornada nuestra de dirigentes que irá al 20 N ya dejará los reformazos y dejará de hacer lo que le de la gana en nuestro nombre – pero sin nosotros –  cuando…esto…”Rubalcaba Presidente!, Rajoy ad portas!”

Porque si Rubalcaba-Zapatero, esos dos pro hombres del socialismo y los derechos humanos, pierden estrepitosamente el 20 N, – y recogen lo que han sembrado -, nuestro PSOE de los 100 años dejará de existir para siempre, ¿no se habían enterado?.

Lo siento pero no. Simplemente no.

Uno puede tener más o menos aguante con las cosas de la “real politik” lamentables… que han sido unas cuantas.

Pero con las violaciones flagrantes de los derechos humanos: no.

Nunca.

Y si es con la violación de los derechos humanos de miles de seres humanos abandonados a su suerte tras toda una vida de sufrimientos, como en este caso, mucho menos. En algún punto tiene que haber un límite y un mínimo de justicia y Estado de derecho para estas personas.

“Rajoy ad portas” o quien sea para justificarlo.

Para justificarlo y para volver a hurtarnos el debate sobre lo que se ha hecho con las víctimas del franquismo, y sobre todas las mentiras para engañar a un país que de derechos humanos nunca se les ha contado demasiado, bien podrá.

Porque los derechos humanos son la base de la propia democracia, de cualquier noción de progreso social; y si se acepta su grave violación por parte de quien sea – y con la justificación o pretexto que sea – estaremos cayendo por una profunda pendiente, y no ya sólo como partido, como personas, como sociedad.

Porque los derechos humanos se defienden, siempre, y ante quien sea, al precio que sea.

O por lo menos los militantes socialistas que para eso lo somos. Para defender los derechos humanos, los valores democráticos y de justicia social.

Y sentemos de una vez, al menos, cuatro puntos claros, cristalinos, que de verdad en la vida me he encontrado de frente una práctica jurídica tan indecente y deleznable – tan cerril y con un coro de ayudantes que jamás han abierto siquiera un libro de derecho internacional pero tan dispuestos a justificar lo injustificable – como todo lo que me he ido encontrando vergüenza tras vergüenza , con todo este circo de la “ley de la memoria” y la injustificable actuación que hemos tenido con los desaparecidos del franquismo:

1-“El mero hecho de que las autoridades sean informadas del asesinato de un individuo da lugar, ipso facto, a la obligación, bajo el artículo 2 de la Convención, a llevar a cabo una investigación efectiva acerca de las circunstancias que rodearon la muerte (…) dicha obligación resulta igualmente aplicable en casos en los que una persona ha desaparecido en circunstancias que puedan ser consideradas como de temor por su vida. A este respecto, debe ser aceptado que cuanto más tiempo pase sin noticia alguna por parte de la persona que ha desaparecido, mayor resulta la probabilidad de que él o ella han muerto”.Caso Seker contra Turquía, Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 21 de mayo de 2006, párrs 67 y 69.

2-“(las autoridades) no pueden dejar esta cuestión a la iniciativa de los familiares para plantear una denuncia oficial o asumir la responsabilidad por el impulso de cualesquiera procedimientos de investigación”. Caso “Kelly y otros contra el Reino Unido”, Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 4 de mayo de 2001, párr. 94.

3- “10.2. Los miembros de la familia de las personas desaparecidas deben ser reconocidos como víctimas independientes de la desaparición forzada y les debe ser garantizado el “derecho a la verdad”, es decir, el derecho a ser informado del destino de los familiares desaparecidos.”Resolución 1463 del Consejo de Europa de 3 de octubre de 2005 sobre las desapariciones forzadas, 2 años antes de la ley de memoria del Gobierno Zapatero.

4- “Artículo 25.2. Los Estados Partes adoptarán las medidas necesarias para buscar e identificar a los niños mencionados en el inciso a) del párrafo 1 del presente artículo y restituirlos a sus familias de origen conforme a los procedimientos legales y a los acuerdos internacionales aplicables.Convención Internacional contra las Desapariciones Forzadas aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de Diciembre de 2006. Nuestra “ley de la memoria” es de 26 de Diciembre de 2007. Ni se les menciona.

Qué inmenso dolor, qué inmensa violación de los derechos humanos de tantas personas…y qué pocas palabras para describirlo.

Si cualquier compañero como el que me dijo no hace mucho en Facebook – en una de las páginas del candidato Rubalcaba, por cierto – que esto eran “cosillas” viese con sus ojos todo ese dolor –  la situación en la que hemos dejado a esas personas , a estas alturas podiamos haber encontrado a docenas de niños y restituido los restos mortales de decenas de miles de exterminados –  no se atrevería a repetirlo.

En cambio nos hemos pasado 8 años enteros, 2 legislaturas, negándonos a cumplir ninguna de esos derechos básicos de la persona y de muchos otros derechos humanos en juego, “sentenciados” “saqueados” “crímenes contra la humanidad” de género que ni se mencionan en la ley. No tiene fin.

Pero vamos, todo eso “eran cosillas” para ese compañero, y para alguna otra…y decir eso es, simplemente, la “banalidad del mal”; tal y como la definió Hannah Arendt letra a letra: la capacidad de mirar para otro lado y callar, dejar hacer, justificar…sin muchos que callasen, consientesen y apoyasen no se podrían violar de semejante manera los derechos humanos de nadie… y si este compañero no entiende lo que estoy diciendo de Hanna Arendt, etc, que lo busque el libro cuando tenga tiempo…otra “cosilla” más para su lista.

Hannah era, por cierto, otra compañera nuestra que tampoco se cruzó de brazos ante violaciones de los deberes más básicos de humanidad, no le andaría mal leerla…

Y todas estas “cosillas” son tan graves que de hecho aun hay una quinta “cosilla” más que también todos los compañeros deberían tener derecho a conocer:

“10.3.8. El incumplimiento del deber de investigar efectivamente toda presunta desaparición forzada debe constituir un crimen independiente conminado con una pena adecuada. El ministro y/o el jefe de departamento responsable de las investigaciones deben ser hechos responsables bajo la ley penal por dicho incumplimiento”. Resolución 1463 del Consejo de Europa sobre las desapariciones forzadas, de 3 de octubre de 2005, dos años antes de la “Ley de la memoria”.

Y luego puede que algunos pretendan que lo que son, y lo que no son, derechos humanos en Europa no se define, – tan clarito como se lo he explicado – en el ámbito del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sino que debiera definirse en Ferraz, en Moncloa…bien ese es su problema.

Como digo, a día de hoy –  y desde hace más de medio siglo alguno no se ha debido enterar todavía -,  lo normal es que lo defina el Convenio Europeo y las resoluciones y sentencias internacionales en materia de derechos humanos.

Esto no es un debate teológico sobre el sexo de los ángeles.Esta todo perfectamente definido y negro sobre blanco en materia de deberes del Estado y sus responsables.

Y tales cosas debieron haber sido observadas por nuestro Estado en el plano interno desde el “minuto 0”, desde la misma entrada en vigor de la firma del Pacto Internacional de Derechos Civiles o del artículo 10.2 de la Constitución. Antes en realidad.

Pero, punto y a parte, al margen de lo que no se hizo (mal) hace treinta años lo que está claro es que obstinarse en no hacerlo en los últimos 10 años, metidos ya en pleno 2011, e inmediatamente después de todas esas sentencias y resoluciones… es otra cosa todavía peor. Es incontestablemente ilegal, pero de responsabilidad internacional de Estado perfectamente fundamentable ya… y hasta de responsabilidad personal penal de determinadas autoridades ante la justicia si tuviésemos los deberes hechos en nuestra legislación interna con la Resolución 1463. Tan tremendo como eso.

Y José Luis Rodríguez Zapatero nos gobierna desde 2003, casi de forma subsiguiente a tales sentencias y resoluciones, bastantes más  todavía que las refrendan en realidad. Siempre en el mismo sentido: el Estado debe buscar a los desaparecidos con todos sus medios disponibles. Debe restituirlos a las familias, debe investigar las desapariciones…

Y ahora díganme que Rajoy hará también esto o lo otro cuando gobierne – entre niño y niño que se coma al parecer –, o díganme que Adolfo Suárez no hizo nada. Antes o despues se entenderá la verdadera dimensión de las ilegalidades en materia de derechos humanos que aquí se ha perpetrado contra todas esas personas…

Que me parece igual de mal, pero esto que ha venido pasando desde, 2005, 2006, 2007…miren las fechas que les doy…tiene como responsable principal e inexcusable al Gobierno Zapatero.

Lo siento.

De modo que podemos decir que la realidad es que, en particular, el Ministro Rubalcaba, al igual que el Ministro Alonso –que ha sido el otro Ministro socialista a partir de 2005 tras la aprobación de la Resolución Europea o de 2006 con la nueva Convención ONU, pero Alonso no se ha sometido así mismo voluntariamente a nuestro escrutinio ciudadano en campaña –, ha desatendido algunas de sus obligaciones básicas que cualquier Ministro de un Estado de Derecho tiene reconocidas en materia de derechos humanos.

Tanto que si la citada resolución 1463 del Consejo de Europa de 2005 hubiese sido recogida en nuestro derecho interno iba a costarle algo más que unos votos… “pena de cárcel …”.

Pero ahora él o alguno de quienes a pesar de todo esto tan grave le siguen apoyando, acuden al movimiento memorialista a pedir el voto: “Rajoy ad portas”, que viene Rajoy.

Que hayan perdido por completo el rumbo en demasiadas cosas ya no debe importarnos: ¡Rajoy ad portas!, votemos a Rubalcaba que es el único voto útil, según ellos, visto que tenemos una legislación electoral profundamente injusta…

Que no cuenten conmigo.

Con el comportamiento que Rubalcaba ha tenido con los niños perdidos del franquismo me basta y me sobra para valorar a este candidato socialista.

Hagan un ejercicio de ponerse en su lugar por un momento. Son Ustedes por un momento Ministros del Interior, saben que hay perfecta constancia de cientos, de miles, de desapariciones forzadas infantiles en España, y eso son crímenes contra la humanidad. Saben que hay constancia de miles de fosas clandestinas con decenas de miles de exterminados dentro, más de 2000 fosas hasta la fecha.

Hay familias rotas, sufriendo día a día por nos saber donde están sus seres queridos salvajemente masacrados o donde están sus hijos, hermanos, niños desaparecidos que siguen vivos en su gran mayoría (son nuestros desaparecidos en vida) y Uds. tratan de buscarles sin medios con procedimientos interminables, sin que, nadie, como último agravio, sea capaz de reconocerles como lo que son: víctimas también ellos del crimen contra la humanidad de desaparición, porque así expresamente les reconoce el Estatuto ONU de este tipo de delitos.

Ustedes, como digo, son Ministro del Interior, a sus órdenes, y bajo su responsabilidad de Estado, la policía nacional, guardia civil, laboratorios, medios estatales, etc, etc, etc…

Y entonces van Ustedes y no mueven una hoja de papel, dejan pasar, miran para otro lado. La Constitución española dice que como miembros del Gobierno es su responsabilidad cumplir y hacer cumplir a otros los derechos fundamentales…pero según parece hay otros “considerandos”.

Según la mismísima Convención de la Haya de 1898, hace más de un siglo, por derecho o no por derecho (que en el caso de los desaparecidos del franquismo no lo podía ser más), en todo caso, hay unas obligaciones básicas de humanidad, unas “costumbres propias a todas las naciones civilizadas” entre las que están el digno entierro de los difuntos, la protección de madres y niños…pero eso también le da igual…

¿Se imaginan Uds. así mismos actuando de esa manera, echando esos actos sobre su conciencia como ser humano?

¿Si fuese alguien de su entorno…calificarían Uds. a quien actuase así?

Y lo peor es que al final tanto tentarse la ropa y tanto paripé para acabar quemando las naves con una cosa lamentable como la de la reforma constitucional que le ha estallado en la cara o la mentira de que no había crisis…

De modo que ahora Rubalcaba – sin siquiera rectificar y pedir perdón y decirnos como va a hacer ahora como candidato lo que antes como Ministro no quiso hacer, ni porque habríamos de creerle ahora – viene y nos pide el voto.

Lo siento. Mi conciencia no me permite apoyarle a Ud. Sr. Rubalcaba, porque Ud. no ha apoyado a todas esas familias con el mero, normal, cumplimiento de sus deberes de Estado.

Y cada cual verá. Porque en este movimiento memorialista nuestro no nos faltarán a quienes todo esto no les importe lo suficiente como para seguir votando a Rubalcaba….

Por mi parte, en cambio, creo que el 20 N debería ser una fiesta del movimiento memorialista y de todas las personas que han luchado dentro de los tribunales, o los Ministerios, o concentrados a las puertas de unos y otros – siempre solos manifestación tras manifestación – para decirle a Rubalcaba y Zapatero – que siempre estaban del otro lado – que NO han actuado bien.

Les aseguro que si lo hacemos bien esta vez si que nos escucharían. Creo que de hecho sería la primera vez que lo hicieran de verdad.

Esa será la mejor recogida de firmas del movimiento memorialista contra la impunidad del Franquismo. No digo que sea la última, digo la mejor forma de mostrar nuestro rechazo ese día.

Será también el mejor manifiesto.

El más efectivo y el que más tiempo se tardará en olvidar si conseguimos movilizarnos a nosotros mismos y a todo nuestro entorno.

Creo que merecería la pena crear una estructura de coordinación nacional y una campaña en toda regla para ir el 20 N a decirle a Rubalcaba y a Zapatero, en las urnas, lo que pensamos en el movimiento memorialista de todo esto.

A sacarles la tarjeta roja que ellos, miembros del Gobierno que ha maltratado a las familias de los desaparecidos, merecen.

No considero que sea únicamente una cuestión de dignidad básica del movimiento memorialista – si te pisan el cuello lo normal es no dar después las gracias además…si es que quieres que te tengan algún respeto alguna vez – sino una forma de establecer un nuevo entendimiento con el que le tome el relevo a Rubalcaba después.

Cuanto más elevada sea a factura que se pase ahora, mucho mejor entendimiento tendremos la siguiente vez que se les ocurra toda esta frivolidad con los derechos humanos de las víctimas del genocidio franquista.

De modo que, es mi sincera convicción, y así la expreso, que el movimiento memorialista debe pensar en el 20 N como parte de una estrategia más amplia. Creo que el 20 N ha llegado el momento de que de verdad empecemos a demostrar un par de cosas en este país, y me refiero en muy distintos sentidos.

Soy socialista. He votado socialista siempre. Por primera vez en mi vida no lo voy a hacer. No depositaré mi voto a favor del Ministro que no movió ni un solo dedo para buscar a los niños perdidos cuando pudo.

Creo en un PSOE republicano bastante mejor que este. No en ningún PSOE perfecto, ni remotamente.

Pero si en un PSOE que, con todos sus errores, respete de forma sincera los derechos humanos, que me parece lo mínimo para un PSOE digno. Al menos eso.

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Tenemos que regresar a la dignidad y al Convenio Europeo de Derechos Humanos en el caso de las víctimas del genocidio franquista.

Miguel Ángel Rodríguez Arias.

A la memoria de Rosa María Bravo-Villasante, republicana, socialista comprometida (de verdad) y buena persona, ha sido un honor conocerte y compartir sueños este breve trecho del camino.

“Sois socialistas no para amar en silencio vuestras ideas ni para recrearos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes”

Pablo Iglesias.

Cualquier militante socialista conocerá bien esta frase. La llevamos en el carnet.

Otra cosa es que a veces sea especialmente difícil actuar en consecuencia. Pero no por ello dejamos de llevarla en el carnet.

En especial ante determinadas situaciones verdaderamente sangrantes e incomprensibles.

No hablo de situaciones o políticas concretas en las que uno pueda estar poco o nada conforme. Sino de veces en las que lo que se está haciendo es una atrocidad y una directa violación de los derechos humanos más fundamentales de las personas. No hablo de opciones o preferencias, hablo de la directa violación de los derechos humanos de las personas que ningún socialista, ni ningún demócrata de verdad, puede tolerar.

La forma en la que hemos actuado desde el principio con el caso de las víctimas del genocidio franquista es uno de esos casos.

Y la actuación del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido hasta el momento la más vergonzosa y más directamente atentatoria contra los derechos de las personas que me haya podido encontrar.

Y lo digo consciente de que violaciones de derechos humanos las hay de muchos tipos, y lamentablemente no todas están bien recogidas en los tratados pero eso no quita que lo sigan siendo. Lo flagrante de este caso es precisamente, que los derechos humanos que nuestro Gobierno ha violado, y sigue violando, son de esos pocos casos privilegiados que se supone que están bien apuntalados y reconocidos, y, aún así, les da igual, y los siguen violando. Y eso no es admisible.

1- Las autoridades “no pueden dejar esta cuestión a la iniciativa de los parientes”.

En primer lugar cuando se constata una situación de desaparición forzada de una persona cualquiera – y en España llevamos localizadas más de 2000 fosas comunes y varios cientos ya de casos de “niños perdidos” del franquismo –, la mera noticia periodística de que algún indicio de todo ello ha sido localizado, surge una obligación “ipso facto” – así la califica el Tribunal Europeo de Derechos Humanos desde los casos Kelly e Ilhan hace ya unos añitos – de iniciar una “investigación oficial efectiva e independiente” por parte del Estado y con todos los recursos a su alcance.

No que el Estado dé subvenciones para que los familiares se conviertan en exhumadores y lo solucionen de forma privada, no.

De hecho, y en palabras del Tribunal Europeo de Derechos Humanos: “(las autoridades) no pueden dejar esta cuestión a la iniciativa de los parientes para plantear una denuncia oficial o asumir la responsabilidad por el impulso de cualesquiera procedimientos de investigación” (Kelly y otros contra el Reino Unido, Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 4 de mayo de 2001, párr. 94)

Es el Estado el que debe acudir a esa fosa, aplicar el protocolo de exhumaciones de naciones Unidas, salvaguardar la cadena de custodia de pruebas que lo son de crímenes contra la humanidad imprescriptibles y que ni siquiera habrían podido empezar a contar prescripción alguna, etc.

2- Incumplir del “deber estatal de investigar” toda desaparición supone la violación de los artículos 2, 3, 8 y 13 del convenio Europeo de Derechos Humanos.

Cuando el Estado no realiza dicha “investigación oficial efectiva e independiente” no sólo está incumpliendo sus deberes de Estado ante el Convenio Europeo de Derechos Humanos y otros instrumentos – que no es poco – viola además los derechos fundamentales de las personas. A mi esto es lo que peor me parece con diferencia de todo este circo de Zapatero y lo que menos puedo aceptar – y nunca aceptaré – como socialista. Al menos desde 1983, con el caso Almeyda, el Comité de Derechos Humanos de la ONU dejó claramente establecido que, a diferencia de otros delitos, cuando se da una desaparición forzada de una persona su entorno familiar también es víctima de ese delito, que sus derechos humanos más fundamentales también se ven afectados, en particular la prohibición de sufrimientos inhumanos, por acción u omisión del Estado.

Porque cuando el Estado incumple su deber de buscar a los desaparecidos con todos los medios a su alcance son los familiares, abandonados a sus propios medios y su sufrimiento, los que a partir de ese momento resultan víctima también de una forma de trato inhumano contrario a los tratados internacionales. Y víctimas de una violación de su derecho fundamental a la “vida familiar”, derecho que no solo es titularidad de los objetores católicos a la asignatura de educación para la ciudadanía, sino titularidad de todo ser humano. Incluso de los seres humanos republicanos y sus familias, fíjense.

Y todo esto ha venido siendo reforzado una y otra vez desde 1983, tanto por la Corte Interamericana de Derechos Humanos como por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y por varios tratados más; de modo que desde hace ya unos añitos también, y con la nueva vuelta de tuerca que dió toda esta cuestión con el caso de los desaparecidos en Srebrenica una situación de ausencia de investigación oficial efectiva e independiente con todos los medios a su alcance implica distintas violaciones de los artículos 2,3,8 y 13 del convenio Europeo de Derechos Humanos. Todo esto era así antes de comenzar siquiera a elaborar una ley para la vergüenza como lo es la ley de la memoria histórica.

Y por si fuera poco en la última jurisprudencia en esta materia el Tribunal Europeo ha comenzado a hablar del adicional incumplimiento de dar “un enterramiento adecuado” – además de no haberse hecho la investigación – de esas víctimas abandonadas en fosas comunes a raíz de un caso en Chechenia.  (Khadzhialiyev y otros contra Rusia, también de 6 de abril de 2009; aquí los estudio jurídicos y sentencias completas, publicado en Jueces para la Democracia: https://segurquetomba.wordpress.com/2009/08/10/la-nueva-ley-%E2%80%9Cde-la-memoria%E2%80%9D-y-la-vulneracion-de-los-articulos-2-y-13-del-convenio-europeo-para-la-proteccion-de-los-derechos-humanos-en-el-caso-de-los-desaparecidos-del-franquismo/ y https://segurquetomba.wordpress.com/2009/08/14/la-prolongada-ausencia-de-una-investigacion/ )

De modo que veremos hasta donde llega la calificación jurídica completa de toda esta injustificable forma de actuar desde un Gobierno democrático, no digo ya ni socialista.

3- Omitir el deber de investigar las desapariciones supondría un presunto crimen de Estado todavía sin tipificar internamente en España pero reconocido por el Consejo de Europa.

Pero todavía hay algo más que no creo que haya sido entendido por la militancia socialista y tiene unas implicaciones demoledoras.

De haber sido traspuesta a nuestro derecho interno la Resolución 1463 de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa de 3 de octubre de 2005 sobre la cuestión de las desapariciones forzadas estaríamos, directamente, ante un crimen de Estado contra todas esas víctimas de desapariciones forzadas por el que cabría exigirle responsabilidades propiamente penales al Presidente José Luis Rodríguez Zapatero y a varios de los Ministros de su Gobierno socialista.

¿Qué no?, lean el punto 10.3 de dicha Resolución:

“10.3.8. El incumplimiento del deber de investigar efectivamente toda presunta desaparición forzada debe constituir un crimen independiente conminado con una pena adecuada. El ministro y/o el jefe de departamento responsable de las investigaciones deben ser hechos responsables bajo la ley penal por dicho incumplimiento”.

El caso es que si el Gobierno Zapatero hubiese dado aplicación legislativa interna en derecho español a dicha Resolución del Consejo de Europa de 2005 – cuando ya ostentaba el gobierno – estaría ahora en un aprieto. Claro que si uno mismo es el que no introduce en el derecho interno resoluciones como esta sobre las desapariciones forzadas del Consejo de Europa luego es bastante más fácil zafarse.

Un poco como lo de Berlusconi en Italia con sus cuentas pendientes ante la justicia pero al revés. Aquí no hace falta reformar nada para zafarse y obtener la prescripción, basta con hacer oídos sordos y no reformarlo y ni siquiera se será imputado por nada.

Y cuando esa figura penal termine llegando a nuestro Código penal, y tengamos un delito de desaparición forzada de personas, y tengamos una modalidad específica para el delito de omisión de perseguir delitos de lesa humanidad dirigido también a las autoridades gubernamentales y no solo judiciales, José Luis Rodríguez Zapatero y varios de sus Ministros estarán protegidos por un principio fundamental del Estado de Derecho como es el principio de no retroactividad, que al no ser el delito de omisión en si de lesa humanidad – a los de lesa humanidad no se les aplica – les protegerá.

Pero aún así la Resolución 1463 del Consejo de Europa lo dice claro y así de claro se lo podemos, y debemos decir nosotros también a la cara:

“10.3.8. El incumplimiento del deber de investigar efectivamente toda presunta desaparición forzada debe constituir un crimen independiente conminado con una pena adecuada. El ministro y/o el jefe de departamento responsable de las investigaciones deben ser hechos responsables bajo la ley penal por dicho incumplimiento”.

Y a partir de ahí que nos cuenten las puñetas que les dé la gana.

Que el deber de investigar las desapariciones democráticas en cualquier Estado de Derecho es tan deber y tan grave para las familias, viola tanto tantos derechos fundamentales distintos, que hasta debe ser legislado como delito, aunque en este país nuestro Europa se nos siga quedando al norte de los Pirineos con esta clase de gobernantes.

Puede que Rodríguez Zapatero y los otros implicados en estas conductas impunes se vayan de rositas después de lo que le han hecho a todas esas familias, aunque espero, eso sí lo espero, que algún día una Comisión de la Verdad sobre el genocidio franquista que abarque también las posteriores violaciones de los derechos humanos durante el periodo de impunidad, les convoque, y que tengan que mirar a los ojos a esos familiares a los que su Gobierno les ha negado deliberadamente su derecho a que el Estado emprenda una “investigación oficial efectiva e independiente”.

Porque es un derecho de esas personas, un derecho de derechos que implica varios derechos humanos además, que sea el Estado el que “investigue” y les devuelva a sus seres queridos vivos – en el caso de los niños desaparecidos  – o sus restos mortales – en el caso de las miles de fosas –.

Que les convoquen y que se les caiga la cara de vergüenza, si aún les queda. Y que se les recuerde como ayudantes de la victimización de todas esas víctimas del genocidio, aunque no vayan a ir a la cárcel como merecerían.

4- Ocultar en la Exposición de Motivos que la ley de la memoria sigue el sistema de la Orden de Franco de 1940 supone, en si mismo, un intento de fraude a la ciudadanía contrario al artículo 88 de la Constitución española.

El artículo 88 de la Constitución española lo dice bastante claro:

“Artículo 88. Los proyectos de Ley serán aprobados en Consejo de Ministros, que los someterá al Congreso, acompañados de una exposición de motivos y de los antecedentes necesarios para pronunciarse sobre ellos.”

De modo que copiar el sistema de delegación familiar de la Orden de primero de mayo de 1940 de Franco es una cosa – lamentable, uno esperaría ingenuamente que un presidente de Gobierno democrático le copiase al Convenio Europeo en vez de a Franco (Orden de Franco de 1 de mayo de 1940 sobre exhumaciones e inhumaciones de cadáveres de asesinados por los rojos dictada por Serrano Suñer y publicada en el Boletín Oficial del Estado, núm. 130, del día 9 de mayo del mismo año, aquí se puede contrastar:

https://segurquetomba.wordpress.com/2011/09/09/orden-de-franco-de-1-de-mayo-de-1940-sobre-exhumaciones-e-inhumaciones-de-cadaveres-de-asesinados-por-los-rojos-dictada-por-serrano-suner-y-publicada-en-el-boletin-oficial-del-estado-num-130-del-di/)–.

Pero hacer eso y ocultarlo después en su Exposición de Motivos, es otra cosa aún peor. Es un hurto a la ciudadanía. Es la enésima falta de respeto a las formas y fondos democráticos básicos.

Y conste que entiendo muy bien que les diese vergüenza reconocer dicho antecedente legislativo franquista de cuyo sistema se copia nuestra ley de la memoria. Pero dé vergüenza o no la dé es un deber constitucional que dicho antecedente legislativo sea puntualmente recogido con transparencia en la Exposición de Motivos de dicha ley, es un deber constitucional. Punto.

Y así cuando sus señorías tengan delante el texto legal propuesto por el gobierno y tengan que decidir si votarlo o no votarlo saben perfectamente con leerlo de donde viene y de donde no, y sus postulados jurídicos.

Y cuando no es así, cuando el Gobierno les pone delante a sabiendas una semejante Exposición de Motivos en la que ni se menciona dicho antecedente legislativo les están dando gato por liebre a ellos y a través de ellos a todos nosotros.

Y conste que me parecen mucho más graves los tres puntos anteriores, – con no ser poco grave una violación constitucional en su trámite (en realidad concurren otras más vía artículo 10.2 y 96) – , pero, que quieren que les diga, para mi constatar este hecho es lo que terminó de abrirme los ojos sobre la clase de Gobierno que hemos tenido en nuestro nombre pero sin nada que ver con la inmensa mayoría de los militantes que no habrían sido capaces eticamente de perpetrar nada de esto

La “ley de la memoria” es la mayor estafa al conjunto de la militancia socialista y la ciudadanía española desde el inicio de esta transición inconclusa nuestra. Y se siguen violando cada día los derechos humanos de muchas personas, en virtud de la misma. Enhorabuena.

De modo que, por lo pronto, como socialista ni he guardado silencio ni lo voy a guardar y no me voy a quedar sin decirles esto, aquí bien publicadito y por escrito, que es lo que entiendo que corresponde con normalidad de cualquier socialista; porque ni somos socialistas para violar los derechos humanos de nadie, ni para cometer delitos de Estado que tan solo están sin tipificar en el orden interno, ni para hacer canalladas como esta. Ni para callarnos ante quienes las hacen y justificarlo porque supuestamente son “los nuestros”. Pero nadie que haga nada de eso tan, tan grave, atentando contra los derechos fundamentales de las personas, es nada mío ni nada que tenga que defender.

Yo no soy socialista para violar de un forma tan bestial como esta tantos artículos del Convenio Europeo de Derechos Humanos respecto de unas víctimas directas e indirectas de un genocidio que ya han sufrido de sobra crímenes y arbitrariedades en este país.

Y tampoco soy socialista, con todas las consecuencias, para callarme ante ello, porque me daría vergüenza.

Y a quien sí que se pueda quedar tan calladito como tantos ante tanta tropelía, mi enhorabuena por ser capaces de ello.

Y a quien sea capaz de dar un paso más y hasta salir con paños calientes defendiendo cosas tan indefendibles como estas, violación constitucional incluida, por una lealtad mal entendida – a las siglas que no a los contenidos que debiera haber detrás de esas siglas –, mi enhorabuena también: es una habilidad estomacal de lo más reseñable, digna de hacerse titular de alguna cartera en algún Gobierno de estos que algún día pueda violar otra media docena de derechos humanos de otra gente re-machacada.

Y pienso que algunos de nuestros dirigentes hayan sido capaces de caer en todo esto es algo verdaderamente malo y una mancha indigna… pero que muchos otros guardásemos silencio o incluso se lo permitiésemos ya serían dos. Mala solución.

¿Somos socialistas para amar en silencio vuestras ideas y para recrearos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, o lo somos para llevarlas a todas partes?.

Demos la cara en la defensa de un regreso al Convenio Europeo de Derechos Humanos del que nunca nos debimos marchar. Demos la cara para pedir una actuación normal, legal, y debida por parte del Estado hacia todas estas personas. Porque es para defender cosas tan dignas, humanas y de justicia como estas que somos socialistas y ya nos va tocando plantarnos y demostrarlo.

El ideario socialista empieza por nosotros mismos, por lo mejor de nosotros mismos y de nuestro compromiso real con los derechos humanos universales, aunque algunos se crean ya a estas alturas tan por encima del bien y del mal, y tan dueños del partido y de lo que es ser socialista y lo que no lo es, que no necesiten ni consultar internamente ni a la ciudadanía las reformas constitucionales antes de anunciarlas…

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Miguel Ángel Rodríguez Arias.

Los familiares de los desaparecidos no ocupan la misma posición que los familiares de víctimas de otros delitos. Por execrables que estos últimos delitos sean.

La razón es muy sencilla: la desaparición forzada fue específicamente diseñada con dicho propósito cuando esta atrocidad fue inventada “oficialmente” por los nazis con el Decreto “noche y niebla” dado por Hitler para el Mariscal Keitel en su invasión de la Europa del Este. “La otra” gran aportación nazi al horror, junto a las cámaras de gas.

La razón de los nazis para hacer desaparecer personas a gran escala no era una mera crueldad, infinita, o la simple voluntad de destruir a las que ellos consideraban grupos humanos inferiores, “vidas sin valor vital”. Para ello no necesitaban de la fórmula de la “desaparición”.

El recurso a la desaparición forzada surgió, ante todo, de un frío cálculo y una necesidad mucho más elaborada.  Como instrumento de paralización grupal y social. Con ese propósito fue concebido.

Y dentro de su propia lógica inhumana en el fondo no resulta difícil de explicar: matar a 10 a 100  civiles en la plaza del pueblo por cada nazi abatido por los guerrilleros de las inmensas zonas ocupadas del Este no era otra cosa que una represalia draconiana que no iba más allá. Se les abatía de manera cierta y visible, se les enterraba, y nuevos partisanos (hermanos, padres, esposas…) brotaban a continuación por cada víctima de tales ejecuciones extrajudiciales.

Para la estrategia nazi no traía cuenta. Y no era cuestión de detraer ingentes tropas de la cabeza de avance alemana en el frente Este para destinarlos a labores de control de población en los inmensos territorios de la retaguardia conquistada. Al revés, interesaba el máximo control de retaguardia posible al mínimo coste de tropas de ocupación.

Pero otra cosa muy distinta era hacer desaparecer a todo sospechoso, o sin serlo, “en la noche y la niebla”. No sólo ejecutarlo sin corte marcial – para sembrar el terror de la mano de la inseguridad y a los fines de “paralización social” – era preciso hacerlo además en medio de la noche, sin información alguna sobre su paradero o su inminente destino, sin prisiones oficiales. Simplemente se los llevaban de sus propios hogares sin certezas ni explicaciones; sierviéndose de la propia duda y la ansiedad de los propios familiares como elemento de tortura y de control.

Y de esa manera sí que se producía el efecto contrario. Paralizaba el entorno familiar-social de cada desaparecido.

Quizá si  se comportaban de modo ejemplar el desaparecido, que no se sabía ni donde estaba, ni bajo el control efectivo de que unidad, no sufriese represalias.

Quizá, incluso, con un poco más de “colaboración” del entorno familiar demostrarían que esa familia era gente pacífica que no se metía  en problemas y el ser querido prisionero sería mejor tratado.

Un desaparecido suponía la neutralización de 10, 15, 20 personas.

Familiares directos, pareja, familia política, amigos de toda la vida…una cuestión meramente matemática.

La familia desaparecida y prisionera con él, entre el presagio funesto de la perfecta conciencia interior en torno a la verdadera suerte de su ser querido, la culpa – sí la culpa, devoradora, más atroz si cabe – por no haber hecho lo suficiente para impedirlo, y la esperanza irracional de que de alguna manera el ser querido volviese.

Porque ese es, justamente, uno de los sentidos del rito de la constatación física de la muerte  de l ser querido y del enterramiento del cadáver del ser querido: formar la difícil convicción de su muerte, su pérdida inaceptable, y permitir la elaboración del luto.

Eso era la desaparición, o de eso se trataba. Una situación envenenada e inhumana desde todo punto de vista.

El mismo tipo de  lógica perversa, de optimización sistémica de la muerte y el dolor ajeno que dió lugar a la puesta en marcha de las cámaras de gas. Para los nazis una mera cuestión de logística industrializada, racional y calculada, al servicio de la muerte y la destrucción.

El problema es que, por así decir, los nazis olvidaron ponerle mecanismo de “apagado” al “invento”.

Tanto el sistema de la desaparición forzada empleado por los dirigentes fascistas durante el genocidio español y su “Totalkrieg” (guerra total) contra la población civil española, como aquel otro sistema nazi estaban planteados, únicamente, para abrir aquella situación desde el aparato criminal y organizado de poder; en ningún caso para cerrarla y ponerle fin.

Simplemente no contaban con tener que ponerle fin alguna vez frente a nadie… frente a nadie a quien unos y otros pudiesen considerar “persona” ni frente a nadie que les fuese a pedir cuentas después. Iban a triunfar y a depurar el mundo a su antojo.

Y así, a modo de auténticas “minas emocionales antipersona” (anti familia, anti sociedad…) dejadas tras de si a la estela del escenario bélico-delictivo que las motivo ese mismo dolor, angustia, parálisis emocional  – y cóctel de sentimientos enfrentados a la espera de la resolución del conflicto no resuelto  el paradero del desaparecido – continúa hoy en el caso de los desaparecidos españoles y en otros países que han sufrido la acción de criminales de guerra y contra la humanidad semejantes.

El familiar del desaparecido sigue siendo víctima permanente de una situación de ansiedad, de angustia, de luto no resuelto exáctamente como los criminales habían decidido que fuese. Con el insttumento delictivo de la desaparición forzada los verdugos consiguen seguir imponiendose a sus víctimas décadas después y hacerlas vivir con esa opresión familiar y angustia cotidiana por su desaparecido, por no saber su suerte, su paradero, cómo murió -cualquier detalle en realidad -; los verdugos las siguen sometiendo a una represalia perenne incuslo desde sus tumbas …o desde su cómoda jubilación disfrutando de las prebendas y ganancias del crimen.

Y por eso mismo también, en los primeros posicionamientos de la comunidad internacional se comenzó a entender que al hablar de “desapariciones forzadas de personas” no se podía obviar, ni simplificar, la posición de los familiares y el tambien existente – diferenciado y autónomo –  impacto en la esfera de sus propios derechos fundamentales; impacto, por descontado, adicional  al propio impacto en la vida y derechos humanos del propio desaparecido, se trate de niños perdidos o de desaparecidos ejecutados en una de las más de 2000 fosas clandestinas sin abrir que aun hieren la geografía de nuestro país.

Y por eso mismo también, se entienda o no se entienda, el mero hecho de “olvidar” que el delito de desaparición forzada no va dirigido contra una única víctima , el desaparecido, sino que va dirigido contra todo su entorno familiar y de sus seres queridos, es una gran parte del problema de la respuesta pública deficitaria del Estado, de cualquier Estado, ante elcrimen contra la humanidad de la desaparición forzada. “Olvido” en el plano nacional porque, como digo, en el internacional hace ya décadas que se reconoce perfectamente los dos tipos de víctima de este delito, directa e indirecta, pero víctimas ambas y amparadas ambas por el Estatuto internacional de víctimas de violaciones manifiestas de los derechos humanos.

Y si me he detenido a recapitular todo lo anterior, hasta este punto, es para que, de una vez, tengamos bien presente de qué hablamos cuando hablamos de un crimen tan distinto de los demás como es este crimen contra la humanidad de desaparición forzada de personas.

Pero el verdadero problema que tenemos con el caso español no se trata, simplemente, de ninguna negligencia a la hora de formular una política de Estado.

Y, precisamente, seguir diciendo alto y claro todo esto en este día de hoy, Día Internacional contra las desapariciones forzadas, se hace más necesario que nunca.

Enésimo Día Internacional contra las desapariciones forzadas, en el que, por enésima vez también, ni el actual Jefe del Estado – ilegítimo y nunca votado democráticamente por el pueblo español mientras las opciones electorales republicanas se mantenían prohibidas  y en el exilio-  ni el actual Gobierno, responsable de todo lo que sigue, dirán nada.

Porque en un día como el de hoy, con la memoria de nuestros desaparecidos y los de cualquier lugar del mundo presentes, resulta aún más increíble  la forma en la que nuestro Estado, y en particular nuestro Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero está siendo responsable directo de “trato inhumano cruel y degradante” hacia el conjunto de los familiares de los desaparecidos del franquismo en el sentido del artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que nos saltamos a la torera y sin mucho remordimiento; por no decir del artículo 8 de dicho Convenio – “derecho humano a la vida familiar” – igualmente violado por parte de nuestro Gobierno.

Y lo digo – lo he dicho y he aportado en distintas publicaciones la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos – por la forma despreciable en la que se han tratado a todas esas personas, de forma calculada para hacer como que se hace… y arañar un puñado de votos.

Simplemente, el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero les ha robado  a esas familias algunos de sus derechos humanos más fundamentales reconocidos en dicho Convenio y en todos los instrumentos internacionales en la materia.

Por mucho que la realidad jurídica fuese muy distinta y visto que el Convenio Europeo de Derechos Humanos ocupaba un muy concreto rango jurídico constitucional por encima de las facultades ejecutivas de nuestro Presidente y que ni a este Gobierno, ni a ningún otro, le corresponde competencia alguna ni para toserle a dicho Convenio: al revés es su deber cumplirlo y hacerlo cumplir, impulsando, en su caso, la mejor legislación posible para que los tribunales ejerciesen esa división de poderes y aplicasen leyes acordes con normalidad a dicho Convenio.

El derecho humano a la vida familiar y la prohibición de trato inhumano en todas sus formas por parte del Estado no manan del Gobierno de España, manan del Convenio Europeo de Derechos Humanos, en último término de la Declaración Universal, de los deberes de humanidad y las “costumbres propias de las naciones civilizadas” originarios de la Convención de la Haya… al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tan sólo le correspondía darle normal, mecánica, aplicación. No interponer trabas ilegales y que produzcan por sistema su completo incumplimiento jurídico por parte del conjunto del aparato estatal como es la “ley de la memoria”.

Y así se lo dijimos en el Ministerio de Justicia, con la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la mano, cuando nos dijeron aquello mismo del “respeto a la división de poderes” y la no interferencia con la actuación de los tribunales que trató de esgrimir también el gobierno ruso en el Tribunal Europeo ante el vergonzoso proceder de alguno de sus propios tribunales en el caso de las desapariciones chechenas.

Incluida la jurisprudencia internacional del caso Srebrenica y la reciente condena internacional del Gobierno serbio post Milosevic justamente por dicho mismo incumplimiento: no proceder a poner en marcha una “investigación oficial efectiva e independiente” con todos los medios al alcance del Estado y de forma completa en todos los sentidos: contribuyendo por tanto a la prolongación de una situación de “sufrimiento inhumano” de los familiares a la espera de saber la suerte de su desaparecido (artículo 3), sino también una violación del derecho humano a la vida familiar. Y como tales se condenó al nuevo gobierno.

No por los crímenes con los que nada tenían ya que ver, sino por violar posteriormente, de forma adicional y distinta, los derechos humanos de los familiares de los desaparecidos a los que el Estado les negó una “investigación oficial efectiva e independiente”, ¿les suena?….

Por eso no me sirve cuando algún militante o simpatizante socialista anteponiendo una mal entendida lealtad perruna a su deber y compromiso hacia los derechos humanos intenta pone rle paños calientes a todo esto.

De hecho no creo que se hagan una idea de la vergüenza que me da cada vez que leo a  un compañero socialista con todo eso de que la ley de la memoria “fue un primer paso” (en la dirección contraria al normal cumplimiento del Convenio Europeo de Derechos Humanos en todo caso) o aquello otro de que nadie más había hecho nada hasta ahora que al menos “algo se ha hecho”.

Sí, algo se ha hecho con la intervención tardía del Estado: negarles derechos humanos normales y la asistencia real del Estado que les correspondía como víctimas de crímenes contra la humanidad a las familias de los desaparecidos. Dejar en sus fosas a miles de personas que ya estarían restituidas, a algunos niños perdidos que ya se habrían podido encontrar, si, simplemente, el Presidente Zapatero hubiese actuado con un mínimo respeto al Convenio Europeo de Derechos Humanos y hubiese creado con idéntica ocasión y votos, sin necesidad de ley orgánica una ley ordinaria ya hubiese servido, una Comisión Nacional de Búsqueda de los Desaparecidos, una fiscalía especializada para los crímenes contra la humanidad del franquismo, etc.

De modo que sí, algo se ha hecho: se ha engañado de mala manera a un país entero  como no recuerdo otra ocasión igual desde el inicio de nuestra transición hacia la democracia , y se he hecho aprovechando el escaso conocimiento general ciudadano sobre el alcance de sus propios derechos humanos. Porque en caso contrario ya les habrían puesto a más de una Vicepresidente la cara colorada hace tiempo. Ah, sí, y se ha hecho por un puñado de miserables votos, se ha vendido a toda esa gente por un puñado de miserables votos.

Porque si lo que se ha hecho se hubiese hecho de verdad por todas esas familias difícilmente se habría hecho copiandole a Franco de tapadillo – ocultando el precedente legislativo franquista de 1940 del que bebe la ley en la Exposición de Motivoscuando eso es una exigencia constitucional – ni mucho menos se habría hecho violando todo lo que prevee en este tema el Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Y, que quieren que les diga, por eso me da vergüenza que 4 “socialistas” hayan podido actuar así con todas esas familias y que muchos otros socialistas de base colaboren con su silencio en que todo esto siga así.

Porque, la verdad, cuesta trabajo leer públicamente a militante socialistas que digan que basta ya y que se cumpla con el Convenio Europeo de Derechos Humanos, y eso duele e impacta y no a partes iguales.

Algo sigue estando realmente mal dentro de nuestro partido si a estas alturas de la película los militantes no tenemos claro que la gracia de violar el Convenio Europeo de Derechos Humanos no se la vamos a reir a ningún dirigente.  Y hasta de vez en cuando me encuentro a alguno dando la cara, como digo, por mera inercia perruna. Por todas esas familias, esos niños y todas esas personas tiradas en miles de fosas comunes y que se cumpla con los derechos humanos no, por inercia perruna al aparato sí…cada cual sabrá.

De modo que sí: José Luis Rodríguez Zapatero y su Gobierno le han robado premeditadamente sus derechos humanos reconocidos a los familiares de los desaparecidos del franquismo y además consiguieron arañar esos votos que querían.  Todo un final feliz. Enhorabuena.

No sólo no impulsó una legislación que ayudase a dar normal cumplimiento interno y orientase la actuación del Estado a cumplir con esa exigencia de “investigación oficial efectiva e independiente” que se desprende incontestable de la jurisprudencia aplicativa de los artículos 2,3,8 y 13 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Sino que hizo justo lo contrario.

Crear una legislación que orientase toda la inercia y la actuación del Estado a desentenderse de dicho deber de investigar – y lo hizo además copiándole el sistema a Franco lo que a estas alturas casi me parece lo menor de todo, imagínense como está la cosa –.

Nuestro Gobierno creó una legislación – la “ley de la memoria histórica” – que, específicamente, arbitraba, y arbitra todavía hoy, un mecanismo sistemáticamente orientado a la violación de tales artículos. Comenzando por la negación de la mayor como misma raíz del proyecto: “ninguna investigación oficial efectiva e independiente” de esas desapariciones forzadas, que a esas víctimas de las fosas les vayan a buscar sus familiares.

Y digo de las fosas, porque la obligación de búsqueda de los niños, potencialmente vivos, es mayor si cabe – ambos crímenes contra la humanidad de desaparición forzada, pero el caso infantil crimen contra la humanidad “agravado” respecto del crimen contra la humanidad “base” de desaparición de adultos –. Pero a los niños perdidos ni se les menciona en toda esa “ley”. Ni se les menciona.

Es impensable que un Gobierno de un Estado miembro del Consejo de Europa legisle expresamente a sabiendas contra 4 artículos de distintos del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Que haga justo lo contrario de lo que tiene obligación de hacer en razón del mismo: buscar a los desaparecidos con todos los medios del Estado, nada de que se encarguen las familias…es que hablo de vergüenza porque vergüenza, y sólo vergüenza, es lo único que puede dar esta forma de tratar a estas personas que en realidad tienen derecho a esperar bastante más por parte del Estado.

Que quieren que les diga, ¿no han sufrido bastante para que les andemos todavía tomando el pelo?

Y es mucho más impensable tomando en cuenta que ese país tiene además, tiene todavía,  más de 150.000 personas en fosas clandestinas y miles y miles de familias encadenadas a ese dolor y con esa herida abierta de modo que a nivel mundial sólo nos supera Camboya. Un auténtico país “de los niños perdidos” también con otros miles de desaparecidos en vida y con sus familias rotas.

Y el Estado aquí no busca a nadie, ni que lo parezca, porque Rodríguez Zapatero y sus Gobiernos decidieron actuar así.

Pero, sobre todo, es impensable que toda esta situación inhumana y bestial no ocupe hoy, Día Internacional de los desaparecidos, las portadas de los mismos medios informativos presuntamente “progresistas” que han dedicado ríos de tinta a glosarle las loas de semejante “ley”.

Y para mi, como socialista, me resulta impensable que en el día de hoy Rubalcaba calle.

Que en el día internacional de los desaparecidos, calle.

Que con esas más de 150.000 personas – y sus familias – metidas en fosas clandestinas y con todos esos miles de niños perdidos – y sus familias perdidas con ellos – Rubalcaba calle.

Que no sea el primero en pedir que se cumpla con normalidad, y de una vez, con normalidad, con el Convenio Europeo de Derechos Humanos en el tema de los desaparecidos y lo lleve como parte de su programa.

Pero Rubalcaba, todavía, calla.

Por eso el día de hoy me parece también el mejor día para decir que eso no es aceptable.

Porque cuando se trata del candidato socialista que viene a tomar el relevo al responsable de toda esa actuación vergonzosa ante la inmensidad de ese drama abierto, simplemente no se puede callar. Ni otorgar.

¿Alguien que se diga de izquierdas podría dar un sólo voto a favor de semejante candidato si de verdad su intención fuese seguir dándole la espalda al Convenio Europeo de Derechos Humanos y a todas esas familias?

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¿Se candidará Rubalcaba a la Presidencia del segundo país del mundo en número de fosas clandestinas dando normal cumplimiento al derecho internacional o ignorándolo?

Miguel Ángel Rodríguez Arias.

Nueva Tribuna, 17 de julio de 2011.

Alfredo Pérez Rubalcaba fue ratificado el pasado sábado por el Comité Federal del Partido Socialista como candidato a la Presidencia del Gobierno de España para las próximas elecciones generales.

Optará, por tanto, a la presidencia de un país, el nuestro, que tiene el sobrecogedor hito de ser el segundo país del mundo en cifras de victimas de desaparición forzada todavía en fosas clandestinas. Lo hace además en una semana en la que estamos a punto de recordar el 75 aniversario del inicio del genocidio franquista, el 18 de julio de 1936 y días después de que el Estado Holandés haya sido condenado por omitir sus responsabilidades más elementales en el caso del genocidio de Srebrenica.

La cuestión de la impunidad del genocidio franquista y de todos sus autores – en esta España institucional de charanga y pandereta, y corrupción, tan sólo se enjuició al juez…- es de una tal dimensiión mundial que en todo el planeta tan sólo nos supera en fosas clandestinas la Camboya de Pol Pot… que sólo en Andalucía tenemos más desaparecidos que en toda Hispanoamérica, que en víctimas de desaparición forzada infantil sólo nos resulta equiparable el caso de las decenas de miles de niños indígenas de las “stolen generations” australianas perpetrado desde 1910.

De esas magnitudes estamos hablando

La desaparición forzada es posiblemente el crimen contra la humanidad que reúne en estos momentos el corpus jurídico más sólido y completo; en si mismo supone una atrocidad aberrante donde las haya, y de unas consecuencias y un impacto humano en el propio entorno familiar de los desaparecidos que encoje el alma; que nos lleva las lágrimas a los ojos ante cada fosa, ante cada niño perdido que busca a su madre, a su hermano…. Como nos pasa ante cada asesinato judicial al que se sigue llamando “sentencia” como miserable forma de ataque al honor y a la integridad de víctimas y familiares. No fueron criminales sentenciados por nada. Fueron los dignos defensores de nuestra República y nuestro país aún no demuestra tener la sombra de su dignidad como para llamarles al menos por su nombre. Asesinados, no “sentenciados”.

De modo que sé perfectamente que el dolor y la inmensidad de un drama infinito como este no les computará de ninguna manera a los responsables de su campaña electoral, ni en su estrategia de comunicación ni nada de nada. Me da igual. Tienen el poder pero no la razón y ni Nuremberg ni el Convenio Europeo de Derechos Humanos se van a borrar así como así.

Y no sé cuantas cosas podré esperar del candidato Rubalcaba… pero consciente de encontrarme en un país post genocidio como el nuestro – que continua teniendo una inmensa herida de crimen e impunidad abierta de parte a parte – alguna explicación sí que deberíamos poder pedirle.

Más aún a la vista del bagaje en esta materia por parte del anterior  Gobierno y su política “de la memoria” – que no de “ verdad, justicia y reparación”, – articulada a partir de la mal llamada ley del mismo nombre.

De modo que obviaré aquí los orígenes y lo rocambolesco de una tal ley vinculada a una persona ajena al partido socialista como fue la Vicepresidenta Fernández de la Vega determinada a acabar con las “garzonadas” tal y como ha sacado a la luz pública en El País el magistrado Martín Pallín.

La mal llamada “ley”, en si misma, es una maquinaria de violación, cotidiana, de los artículos 2, 3, 8 y 13 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y, a decir verdad, de todos los instrumentos internacionales existentes en protección de los desaparecidos y sus familias, como he mostrado y demostrado hasta la saciedad aportando jurisprudencia, sentencias, todo, empezando por aportárselo al Ministerio de Justicia y a la propia Presidencia del Gobierno de España.

Y acaso no en cuanto al fondo, pero si en la forma, casi lo peor de todo es que esa ley “de la memoria” le copiase al mismísimo Franco, a su orden de 1 de mayo de 1940 sobre exhumaciones e inhumaciones de cadáveres asesinados por los rojos, el “original” sistema Ikea de “exhúmelo usted mismo” (a su padre, a su hermano, a su madre cruelmente asesinada…)

Texto integro del estudio publicado en la Revista Jurídica de Jueces para la Democracia aquí

Sólo que la obligación del Estado democrático, era, en realidad, otra muy distinta a la ideada por Franco y copiada por el Gobierno Zapatero… era la de asumir por si mismo dicha obligación de forma diligente y con todos sus medios.

Soy socialista y que esto haya podido ser así me duele y avergüenza como al primero, pero si conocedor de este hecho optase por callar y encubrir al aparato responsable de estas aberraciones una tras otra, no sé que clase de socialista sería.

Desde luego no de la clase de la de aquellos que defendieron nuestra República y acabaron en una fosa clandestina, o “sentenciados”, sus mujeres violadas, maltratadas y desposeídas de todo… y entonces sí que estaría avergonzado de verdad.

Así que como socialista y republicano como ellos, aunque yo no tenga su valor y no creo que hubiese sido capaz de un nivel de entrega semejante, lo mínimo que sí puedo hacer es decirles a otros compañeros socialistas que copiarle a Franco y violar con ello todos los tratados internacionales en materia de derechos humanos está profundamente mal y se debe rectificar por completo, en hechos, como dice el nuevo slogan del candidato Rubalcaba, y sin más gaitas que valgan.

Hacer, de una vez, lo que le dice el derecho internacional a cualquier país normal, en vez de violarlo, le pese a Zarzuela o a quien le pese.

Algunos suelen decir con la boca pequeña que esa ley de la memoria fue un primer paso, que por algún sitio había que empezar… pero no es verdad, tratan de hacer equilibrios y salvar la cara con algo que no se puede, y que, de hecho, les cuesta trabajo hasta admitirse así mismos.

La ley de la memoria fue puro mercadeo con los muertos del genocidio de Franco

Un guiño barato de algo que se podía hacer y comunicar relativamente fácil, aunque estuviese profundamente mal, de modo que los beneficios electorales y de imagen superasen a los costes. Al menos en el corto plazo, aunque fuese de manera tan chapucera como esa de copiarle al dictador.

Porque la realidad es que antes o después se acabará reconociendo la responsabilidad por semejante actuación contraria al Convenio Europeo de Derechos Humanos del Gobierno Zapatero en sus artículos 2, 3, 8 y 13.

Saldrá a la luz que se dejó que durante sus 8 años de mandato numerosos familiares siguiesen muriendo en el sufrimiento y la soledad cuando estaba perfectamente en su mano haber creado la Comisión Estatal de Búsqueda de Desaparecidos con los medios y procedimientos adecuados y suficientes y una Base Nacional de Datos Genéticos…instrumentos que se podían haber creado por dicha ley como se hizo en argentina desde 1985 nada menos, y en varios países más…hacer lo que hubiese sido lo normal con la legislación internacional en la mano, en vez de copiarle a Franco.

Por todo eso la ley de la memoria no fue ningún “primer paso” de nada porque entonces se habría tratado de ir introduciendo algún grado de cumplimiento de algún artículo enumerado del Convenio Europeo de Derechos Humanos…eso en vez de violar flagrantemente todo lo relativo a desaparecidos y asesinatos judiciales – pero todo de todo –  del Convenio Europeo y de todo lo demás.

Es así de tremendo lo que se ha hecho.

Una ley ilegal que no tiene ni un solo punto de apoyo en el derecho internacional de los derechos humanos ni en el Derecho penal internacional.

Una oportunidad y unos años perdidos para las víctimas que siguen hoy a la espera, tambien el mismo día de la candidatura de Pérez Rubalcaba.

Candidato que debe tener al menos la posibilidad de explicarse y presentar su propio proyecto, pero que precisamente por esa razón, y por todo lo expuesto aquí, es obligado preguntarle.

Para tener todos bien claro a partir de ahí qué cumplimiento real pretende dar en nuestro país a la Convención de Naciones Unidas para las Desapariciones Forzadas, que cumplimiento pretende darle al Convenio Europeo de Derechos Humanos y a la jurisprudencia de Nuremberg elevada a principios generales del derecho internacional para todas las naciones desde 1948.

Y a la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos,

Y a las resoluciones del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas,

Y a los principios ONU de lucha a la impunidad,

Y a las directrices marcadas por su Asamblea General sobre derechos de las “víctimas de violaciones manifiestas de los derechos humanos”…y aún me dejo instrumentos en el tintero.

Repito los violamos todos. Y eso no puede ser.

Y por eso quisiera saber, y creo no ser el único, si el candidato Rubalcaba se va a apuntar tambien al mercadeo con los muertos del genocidio de Franco para sacar algún eslogan barato y hacer como que hace y poco más.

O si de verdad es capaz de afrontar de frente esta cuestión y reconocer que jamás se debió llevar a cabo una legislación que da la espalda a todo el derecho internacional en la materia.

Que un Gobierno de España, cualquier Gobierno de España, lo que tiene que hacer con el Convenio Europeo de Derecos Humanos es cumplirlo, por mucho que nos sorprenda… justamente porque venimos del mundo al revés que, inevitablemente, siempre resulta ser una sociedad post genocidio.

Digo decirlo claro y demostrarlo también con hechos y compromisos inequívocos que demuestren que se va a rectificar de verdad. Que se va a cumplir simple y llanamente, aburridamente, el derecho internacional, sin ocurrencias de salón.

Porque ya estamos al borde del vómito de ocurrencias indecentes y avergonzantes, una detrás de otra, todas “100% made in Spain” de que le copien a Franco y de todo lo demás – en ningún otro lugar de la Europa democrática dudo mucho que les llegase a tanto la osadía – y todas con tal de evitar llamar las cosas como se deberian llamar con normalidad, para tratar de retorcer las obligaciones internacionales del Estado español – inmensas hacia las víctimas –.

Y precisamente por eso, como todo esto es tan normal y lo absolutamente anormal es lo que se ha venido haciendo desde la Moncloa y desde Ferraz en estos años, tengo la casi temeraria esperanza de que Rubalcaba pudiese ser el primer candidato socialista que llamase por su nombre de una vez al genocidio franquista y que pudiese decir sin tapujos que lo de los niños, y lo de las fosas, y lo de los asesinatos judiciales fueron “crímenes contra la humanidad” y “crímenes de guerra”, “crímenes contra la paz” con todas las letras.

Tengo la esperanza de que el candidato Rubalcaba pudiese ser el primer responsable de copiarle monótonamente al Convenio Europeo de Derechos Humanos, a Nuremeberg y a todo lo demás… en vez de a Franco, ay.

Y hasta de que lo hiciese explicando además a la ciudadanía porque es tan normal que un Estado de Derecho haga justamente eso, copiar y aplicar el Convenio Europeo de Derechos Humanos y no ninguna otra cosa bizarra.

Que ya está bien y esas víctimas directas y familiares (víctimas indirectas) se merecen de una vez un respeto y un poquito de Estado de derecho y de humanidad por parte de este país aunque sólo sea una vez al siglo, que no hace daño…

De modo que con la que está cayendo puede que este no sea precisamente un tema estratégico para ningún responsable de campaña electoral y puede que hasta se le haya aconsejado a Rubalcaba que lo rehuya, pero como socialista y para bien o para mal el hecho es que muchos podremos empezar a saber ya con claridad, desde el primer momento, qué clase de candidato es, y para qué será candidato, Rubalcaba. Desde el momento en el que Rubalcaba opte o no por Nuremebrg y el Convenio Europeo de Derechos Humanos o por el sostenella con la avergonzante “ley de la memoria” copiada a Franco y todo lo demás. A mi personalmente no me cabrá ninguna duda.

Y entiendo perfectamente que tenemos muchas cosas que reconstruir y explicar en la izquierda española, pero, sinceramente, tras todo lo prepetrado en perjuicio de las víctimas del genocidio franquista si seguimos sin un compromiso real y concreto con los derechos humanos por delante – insisto: derechos humanos – yo no quiero estar ni apoyar de ninguna manera esa clase de candidato y seguiré aguardando a que se den las condiciones para que en el partido socialista surja un candidato dispuesto a cumplir con normalidad los derechos humanos de las víctimas del gran genocidio olvidado y negado de nuestro propio país. Que no debería ser pedir demasiado ni es lo que diga yo o nadie, es lo que dicen por escrito tratados y jurisprudencia de antes de que yo mismo naciese.

Me parece que es lo mínimo minimísimo que se debería poder esperar de un candidato del PSOE se llame Rubalcaba, Zapatero, Chacón o como se quiera llamar.

Pero sin un mínimo compromiso real con los derechos humanos que no cuenten conmigo como socialista y republicano.

Ni con mi silencio mientras tratan de colarle sus puñetas al país como si los derechos humanos reconocidos a todo ser humano y las responsabilidades del Estado no estuvieran escritos hace 70 años, por muy poco conocidos que sean en una sociedad post-genocidio como la nuestra – de eso precisamente ha pretendido valerse alguno: con una sociedad bien formada y conocedora de sus derechos humanos sus chascarrillos y gracietas, su permanente dar gato por liebre, “ilegitimidad” de las sentencias en vez de “nulidad”, y todo lo demás, nunca les habría funcionado –.

¿Qué va a ser candidato Rubalcaba?, ¿escuchará Ud. de verdad a las víctimas del genocidio franquista?, ¿llevará Ud en su programa la normal aplicación de todo el derecho internacional flagrantemente violado hasta la fecha?, ¿se atreverá a explicar a la ciudadanía española que venimos de un genocidio y que tenemos todavía crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad por cientos de miles sin resolver delante de las puertas de nuestros tribunales de justicia?.

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Miguel Ángel Rodríguez Arias.

Nueva Tribuna, 18 de julio de 2011.

Los días de ayer y hoy están siendo días extraños, días de recuerdos emocionados, de enorme dolor por los incontables crímenes de crueldad infinita, en todas sus modalidades… en tantos lugares…

Están siendo días de ausencias, de silencio, días de víctimas y monstruosidades olvidadas incluso entre los olvidados…

De modo que en un artículo no tendría ni por donde empezar.

Pero lo que más me ha llamado la atención es que el inmenso, omnipresente, genocidio franquista pueda pasar entre nosotros estos días como el inmenso elefante en el armario que es.

El inmenso elefante en el armario de nuestra estrecha, casi inexistente, democracia.

Y digo casi inexistente democracia, o sin el casi,  ya que la democracia presupone, entre otras cosas, una garantía real y cierta de una mínima justicia y de los mísmísimos derecho fundamentales de todo ser humano, Estado de Derecho,  división real de poderes…con un poder judicial, en primer lugar, “desnazificado” – como se hizo en Alemania nada más acabar la guerra mundial,- y, en segundo lugar, independiente… pero nosotros, ay, ni tuvimos ni tenemos ninguna de tales cosas de forma real .

Porque este anómalo silencio, hecho de impunidad, – el inmenso genocidio de nuestra historia sin la palabra “genocidio”, que ninguna autoridad española pronunciará – es, en si mismo, explicación, y razón de ser, de muchas de las peores cosas que han seguido larvadas entre nosotros.

Aunque la conmemoración de estos días suponga conmemorar el inicio de nuestro gran genocidio nacional ninguna institución democrática española tendrá la “osadía” de llamarlo por su nombre: genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra…

De modo que los muertos siguen ahí, tirados como perros en sus fosas, la prole del genocida sigue de veraneo en “su” pazo disfrutando de las ganancias y títulos nobiliarios obtenidos gracias al crimen a gran escala – como lo han seguido haciendo el resto de los implicados en la conjura criminal a lo largo de las décadas a lo largo y ancho del territorio y gracias a las propiedades falsamente inscritas en registros de todo el país y hasta hoy -… pero ninguna institución nacional llamará genocidio al genocidio.

Al parecer esa imposibilidad de llamar las cosas por su nombre también la seguimos teniendo como en nuestros mejores tiempos patrios.

Por seguir teniendo, 75 años después, hasta seguimos teniendo a otro Borbón en la Jefatura del Estado; y ello muy a pesar del régimen Borbón de corrupción, injusticia social, explotación, pelotazos, privilegios y censura periodística de Alfonso XIII – y que ya nos deberiamos haber aprendido bien- incluido su fallido intento de perpetuarse entre nosotros con su posterior Dictablanda con la que también trató de darnos gato por liebre en vez de la Segunda República para poder continuar con su vida de privilegios costeados por el pueblo…a buen seguro que a más de uno le suenan todas estas cosas de la Monarquía Borbón en su anterior recta final de agotamiento institucional.

Sinceramente a mi es algo que cada día me sorprende más, hasta que punto pueden repetirse los paralelismos en este bucle Ibérico, que creo que es lo que somos antes que “ruedo”.

Porque cuando los derechos humanos más inviolables, reconocidos en los tratados más sólidos y vigentes, les pueden ser arbitrariamente negados a todo un colectivo políticamente diferenciado de seres humanos en el seno del Estado, y cuando luego, además, todo ello puede ser convalidado por parte de un sistema judicial que imposibilita todo recurso efectivo frente a esa violación sistemática de derechos humanos, con resoluciones que fundamentan la violación de esos mismos derechos humanos, que llaman tumultos espontáneos a lo que fueron manifiestas órdenes documentadas para un exterminio sistemático por parte de los cabecillas del golpe, y todo ello jalonado de actuaciones tan poco decorosas como las que hemos podido presenciar atónitos – liquidación judicial de Garzón, el juez que quiso juzgar, incluida –

Y por eso, como digo, es la impactante inexistencia en España de un verdadero Estado de Derecho y de una verdadera división de poderes lo que queda a la vista.

Y sin ellas no puede haber democracia. Sin división de poderes ni Estado democrático, establecidas las condiciones de tiranía por encima del Convenio Europeo de Derechos Humanos respecto de los defensores de la Segunda República Española y sus familias, eso no es democracia.

Y todo eso es, punto por punto, me temo que es lo que ha sucedido desde nuestra denominada “transición”: por culpa de la obstinada biología humana todo tenía que ser distinto para poder seguir igual en caso contrario dudo mucho que hubiese tenido lugar.

Los que dieron el golpe (criminal) de su vida tenían que poder seguir disfrutando de su enorme botín de guerra obtenido a costa de ese enrome colectivo humano desposeido, y hoy todavía discriminado por el Estado español, la práctica totalidad del país – ; botín de guerra y brutal reasignación económica de recursos a base de sangre que, dicho sea de paso, lo ha condicionado todo socioeconómicamente después – propiedad de los medios de producción, de comunicación, capacidad de financiación de campañas electorales con su consiguiente traducción en cuanto al control del alcance del mensaje político, proveniencia de las élites políticas, judiciales, militares y económicas, todo… – pueden seguir disfrutando tranquilos.

El nuevo rey Borbón elegido democráticamente… por el mayor genocida de nuestra historia, claro, puede seguir su vida de privilegios y preparando el aterrizaje de quien quiere que le suceda, mientras sigue forrándose bien como hiciera Alfonso XIII…imagínense: si ni siquiera tiene que dar cuentas del dinero público que recibe directamente destinado a su Casa Real y no responde de nada en términos legales como para andar poniéndole puertas al campo con un sistema de incompatibilidades o conflicto de intereses de quien ostenta, manu militari, la Jefatura del Estado.

Y digo manu militari, jamás democráticamente, ya que por si el miedo y la censura no fuesen bastante ya se encargó Gobernación de que los partidos republicanos en el exilio no fuesen legalizados a tiempo de modo que la ciudadanía española jamás tuviese opción de votar democráticamente la opción republicana legítima, derribada por un golpe de Estado, para cortes constituyentes: esa parte de nuestra historia también se ha querido blanquear, medios, líneas editoriales y escribidores a sueldo bien pagados no les han faltado todas estas décadas para que la idea cale por lo menos un poco, que tampoco hace falta que cale demasiado si se aprieta a la gente lo suficiente mes a mes con el pago de su hipoteca …pero no, por mucho que se empeñen, no: jamás hubo dos opciones en aquel auténtico “referéndum constitucional de las lentejas” – monarquía o monarquía, lo tomas o dejas –.

Luego nos dirán esa estupidez de que la forma del Estado la votamos todos sí , monarquía o monarquía, como única opción, menuda vigencia del principio ONU de elecciones libres…

Y es que, hasta donde llevo visto, es todo así.

Igual todo eso tiene algo que ver con que en el día de hoy, 18 de julio de 2011, ni se llame por su nombre al mayor genocidio de nuestra historia en ninguno de los comunicados … que ni se hable de crímenes internacionales impunes que habría que enjuiciar de forma individualizada ante los tribunales de justicia penal exactamente igual que se sigue enjuiciando a los nazis – crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, crímenes contra la paz …

Igual parte del problema es que los crímenes internacionales no prescriben ni les afectan en nada las leyes de amnistía que no valen frente a estos ni el papel en el que están escritas y que frente al genocidio y sus víctimas – todas sus víctimas que siempre, siempre, se olvida que los familiares también son víctimas ante muchos de estos crímenes y que así han sido reconocidos una y otra vez por los instrumentos internacionales – todo Estado tiene hoy obligaciones muy concretas definidas por Naciones Unidas: incluido el deber de restitución de propiedades que, específicamente no se ve afectado por amnistía alguna que valga.

No le afecta y ante un crimen internacional imprescriptible persiste el deber de restitutio in integrum…de devolver a los supervivientes y familiares todo, las tierras, los inmuebles, todo.

En este país tenemos un gran problema, y es que casi no somos un país y desde luego no somos un Estado de Derecho, uno de verdad y en el que cualquiera pueda responder ante la ley.

No es así.

Nos mataron como sociedad, nos aniquilaron, nos convirtieron en un cortijo de gente explotada por un terrateniente que en su momentó se encargó de traspasar el negocio a otro guardando las debidas apariencias para que pudiese ser bendecido de forma adecuada.

Como en el caso del genocidio armenio durante años nos han intentado decir que aquello no fue un genocidio, que había sido una guerra civil, – una guerra contra la población civil en todo caso cañones, aviones, camiones, carros de combate de un lado y los puños en alto y poco más de otro para proteger Málaga del bombardeo, Guernika, Madrid …

Los compañeros de esos mismos militantes socialistas que siguen hoy tirados como perros en sus fosas, o “sentenciados” por defender a esa misma República que acabó con esos privilegios y puso de vacaciones pagadas en París al último Borbón que quiso imponerse sobre el pueblo español son los mismos que aceptan un tal sistema monárquico que no es igualitario ni de derecho ni democrático.

Porque resulta que el Partido Socialista no es Republicano y según parece resulta extraño decirlo y hay hasta que explicarlo, y casi pedir perdón, y en varias direcciones además, cuando eso es lo que fue siempre y lo anómalo es de estás ultimas décadas de democracia incompleta y sin rumbo en manos de los detentadores de los medios en un tal escenario nacional post genocida…¿hasta cuándo?, ¿Cuándo nos atreveremos a recuperar nuestra propia historia y nuestra propia conciencia y construir un PSOE republicano que contribuya a la construcción de un Estado de Derechos y una democracia plenas, como una sociedad que recupera su libertad y su dignidad…todo lo cual debe de ser algo impensable…e imprescindible para reconstruir la República española.

Y paradójicamente el camino a nuestra libertad colectiva siguen siendo ellos, que precisamente como efecto boomerang de la dictadura y la impunidad siguen ahí esperándonos, ellos, la mera verdad, son el punto de ruptura de todo y el camino a la República ayer y hoy, ¿puede una misma generación de españoles ser verdaderamente  la clave de la libertad de todas las demás?, ¿puede recaer y pivotar todo sobre ellos, siempre ellos y su valor y sacrificio infinito?.

A veces me gusta pensar que sí para intentar buscar un sentido a tanto horror y tanta monstruosidad, pensar que al final son ellos los que nos señalan, siempre nos han estado señalando el sendero de nuestra propia libertad colectiva, a nosotros sus nietos, y lo hacen de la mano de uno de los mayores logros de la especie humana en toda su historia, los derecho humanos, y la legalidad internacional.

Supongo que es una esperanza como otra cualquiera y que en días como los de hoy y ayer cada uno trata de encontrar sus propias respuestas desde su propia conciencia, su propia íntima conmoción y su propio compromiso con la República Española y con las víctimas de ese genocidio que hoy más que nunca nos volverán a tratar de tapar bajo otros nombres y convertirlo en cosa de homenajes pero sin justicia, por la cuenta y el interés que les trae.

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